POLITICA | Internacionales | 15/12/2015
A un año del anuncio del restablecimiento de relaciones entre Washington y La Habana, el presidente norteamericano condicionó la posibilidad de ese viaje –pensado para 2016– a la chance de poder reunirse con disidentes.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, expresó su deseo de visitar Cuba el año próximo, en el contexto de las recuperadas relaciones bilaterales, aunque condicionó la posibilidad de ese viaje a la chance de poder reunirse con opositores al gobierno de Raúl Castro.

“Si voy de visita a Cuba, parte del trato es que voy a poder hablar con todo el mundo”, explicó el mandatario norteamericano en una entrevista concedida al portal Yahoo, realizada antes de que se cumpla el primer aniversario del anuncio histórico que inició el proceso para normalizar las relaciones bilaterales, y divulgada ayer. En esa línea, Obama remarcó que dejó muy claro en sus conversaciones con su par cubano que Estados Unidos continuará “contactando con aquellos que quieren ampliar el alcance de la libertad de expresión dentro de Cuba”.

El jefe de Estado insistió además en que está muy interesado en visitar la isla y aseguró que tomará una decisión al respecto en los próximos meses.

También opinó sobre la situación social cubana. “Puedo decir con confianza que estamos viendo progresos en la libertad y posibilidades para los cubanos de a pie, me gustaría usar una visita como una forma de enfatizar ese progreso”, señaló. Igualmente, expresó que si se va hacia atrás en el tiempo, no hay motivos para un viaje suyo a la isla. “No estoy interesado en validar el statu quo”, matizó.

Obama subrayó categóricamente que su agenda durante una potencial visita tendría que incluir reuniones con disidentes al gobierno que los hermanos Castro han ejercido en la isla desde 1959.

En otro fragmento de la entrevista, el presidente demócrata identificó las restricciones a las libertades de expresión y de reunión y el encarcelamiento de disidentes como las áreas en las que el gobierno cubano debe mostrar mayor avance. A su vez, destacó la libertad para que empresas estadounidenses y extranjeras contraten directamente a empleados cubanos sin la intermediación del Estado como la principal reforma en el frente económico. “Creo que la prueba será durante el transcurso de los próximos cinco años. Qué tipo de cambios económicos se han hecho, que a su vez ayudarán a propiciar algunos de los cambios políticos”, analizó.

Por otra parte, afirmó que “si ellos (por el gobierno cubano) quieren los beneficios plenos de reincorporarse a la economía global, entonces tendrán que acelerar reformas que son necesarias”.

El 17 de diciembre de 2014, Obama y Castro anunciaron el inicio de un proceso tendiente a normalizar las relaciones bilaterales que incluyó la liberación de presos de uno y otro lado y dio lugar, en julio pasado, a la apertura de las embajadas en La Habana y Washington, luego de más de medio siglo de relaciones congeladas. El viernes, los dos países dieron un paso más hacia la normalización completa de su vínculo con el anuncio de un acuerdo que buscará restablecer el servicio postal directo a través de un plan piloto de transporte de correo y paquetería.

La iniciativa contempla también el restablecimiento del flujo postal entre los dos países por vía aérea varias veces a la semana, en vez de seguir transportándolo, como hasta ahora, a través de terceros países, dijo un vocero del Departamento de Estado norteamericano. También se están negociando acuerdos para establecer vuelos comerciales regulares entre Estados Unidos y Cuba, y, a fines de noviembre, representantes de los dos gobiernos mantuvieron en Washington una reunión centrada en la migración y otra sobre el combate al narcotráfico.

En medio de la crisis de los miles de cubanos varados en Centroamérica, Cuba está urgiendo a Estados Unidos a que ponga fin a su ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966 y que, junto con la política de “pies secos-pies mojados”, privilegia a los cubanos que logran llegar a territorio estadounidense. Si bien Washington advirtió que no está en sus planes alterar su actual política migratoria hacia Cuba, coincidió con La Habana en el propósito de mantener reuniones a nivel de expertos sobre cómo los dos gobiernos podrán contribuir a combatir las organizaciones traficantes que se aprovechan de los migrantes cubanos.

Por otra parte, delegados de Cuba y Estados Unidos iniciaron el martes pasado, en La Habana, un diálogo tendiente a encontrar una solución al tema de los millonarios reclamos mutuos. Cuba aduce que el embargo económico y comercial dispuesto por Estados Unidos en 1960 le causó daños por 833.755 millones de dólares, y Washington sostiene que unas 6000 personas o empresas reclaman indemnizaciones por unos 8000 millones de dólares por los bienes que tenían en la isla y les fueron expropiados a partir de 1959.

El del embargo sigue siendo el mayor obstáculo para la normalización plena de la relación bilateral, pues su levantamiento depende del Congreso, donde la iniciativa de Obama y Castro aún despierta resistencias.

Fuente: Página 12.