POLICIALES | Provinciales | 04/07/2016
Gilberto Da Silva, padre de Leonel, el niño extraviado en el monte de Dos de Mayo habló tras el reencuentro con el pequeño, que estuvo desaparecido durante 48 horas y fue hallado con vida el sábado por la mañana y este lunes recibirá el alta médico, tras estar internado durante el fin de semana en el Hospital Samic de Oberá.

En diálogo con LT4, el progenitor insistió con su hipótesis respecto a que pudo haber ocurrido con el niño. Según Gilberto, capaz del campamento yerbatero, donde fue visto por última el pequeño manifestó que “fue el Pombero, quien se llevó a Leonel, no me creían, pero los perros ladraban hasta un punto y luego se cortaba el rastro”. “El lleva los niños para jugar no para maltratarlo”, afirmó el padre del menor.

“Los policías lo encontraron a cinco mil metros del campamento, cerca del arroyo El Saltiño, que está lejos”, “la gente que me escucha dirá que estoy loco, fui a recorrer el trabajo y el duerme siempre al mediodía. Le deje en el campamento, había unas ocho personas, luego un familiar me aviso que ya se había despertado, no tarde ni cuatro minutos en llegar y ya no estaba”, comentó Da Silva.

“Agarré mi moto en dirección no fue encontrado, pero no encontré a nadie y rastros, el estaba descalzo iba a ver la huella”, “ni el tipo más rápido del mundo hace miles de metros en cuatro minutos, yo creo que fue el Pombero que lo llevó”, aseguró

“Cuando lo hallaron yo estaba en el monte, decidimos repartirnos en grupos con la policía y los colonos. Cuando salí del rastrillaje, escucho la sirena, y camine unos 700 metros, me fue a buscar una moto, llegue al Hospital y él estaba bien”, sostuvo el progenitor de Leonel y agregó que al momento de ser asistido, “estaba con sueño y hambre, estaba sucio, la espalda estaba rallada como si lo hubiesen arrastrado, ayer le hicieron análisis y no salió nada, agradezco a la autoridad quieren encontrar un culpable, pero no lo van a encontrar”.

“Me dijeron tenés que cuidar más a tus hijos, pero es lo que más cuido, había más campamentos cercas, es cómo si hubiese bajado algo del cielo y se lo llevaron, los perros de la policía ladraban hasta un punto y luego se perdía el rastro. Pensaban que yo mentía, no me creían, cómo iba a desaparecer en cinco minutos”, relató Da Silva. "La mayoría de la gente es familiar, yo confió en ellos, estamos a 14 kilómetros de la ruta, no cruza nadie", indicó y agregó "no se cómo llegó allá".