OTRAS | Provinciales | 29/09/2017
La presentación judicial que es prácticamente un manual del contrabando fácil, realizado a través del puente que une Posadas con Encarnación (Paraguay). El caso del empresario Marcelo Zbikoski, y un comercio “hormiga” que fundió a los comerciantes misioneros e inunda las calles porteñas de electrónicos baratos, conocidos como “bagallo”.
Con 7.000 kilómetros de frontera terrestre, controlar cada paso de la Argentina es difícil. Pero la tarea se vuelve sencilla si automóviles, camiones y hasta un tren cruzan por el mismo puente, de apenas 2.550 metros. En ese caso, si no hay control es por falta de voluntad y complicidad. Eso es lo que ocurre en el Puente San Roque González de Santa Cruz, que una la capital de Misiones (Posadas) con la ciudad de Encarnación (Paraguay).
Esto se detalla, con nombres y cargos exactos, en la denuncia que el abogado Santiago Dupuy de Lome presentó ante la Justicia Federal, y que el juez Rodolfo Canicoba Corral tiene bajo el número de causa 12031/17. Dupuy de Lome tiene conocimientos del sector aduanero, y los exhibe detallando desde el jefe regional de la Aduana de Posadas, hasta el responsable del puente o los empleados más rasos.
En distintas notas, Minuto de Cierre contó cómo uno de los grandes favorecidos de este esquema es el empresario Marcelo Zbikoski, dueño del servicio monopólico de colectivos de Posadas, del tren que cruza el puente internacional sin ningún control, de micros de larga distancia, y supuesto comprador futuro del Grupo Plaza, de los hermanos Cirigliano.
Según la denuncia de Dupuy de Lome, la vista gorda que hacen desde el primero hasta el último de los aduaneros en el puente Posadas-Encarnación, permite una recaudación ilegal de “30.000 a 50.000 por carril y por guardia. Se le paga al Jefe de Turno, al Jefe de Guardia de Gendarmería, al casillero de Migraciones para que registre rápido o no registre, y al jefe delos “paseros” para que avise si la Prefectura o la Policía Federal están afuera del puente. Y se juntan todas las guardias para que el Jefe de Resguardo que organiza los giros de guardia, y para el Administrador que los avala”.
Si la denuncia de Dupuy de Lome se confirma, se trata de una cadena de complicidades muy grave, ubicada en un punto estratégico del comercio bilateral. La trama de complicidades, siempre según la denuncia, incluiría a los siguientes nombres:
-Yamil Boutet: jefe de Resguardo.
-Sergio Bezus: segundo jefe de Puente.
-Francisco Llorente: alias “Pancho”, jefe de turno de Verificación.
-Diego Romano: jefe de Registro, hombre de confianza de Fernando Fabián Garnero, autoridad aduanera de la zona junto a Roberto Edgar Manías. Estos dos últimos forman parte de la llamada “Banda de los Rosarinos”, donde no cosecharon éxitos en el combate contra el tráfico de drogas, sino todo lo contrario.
-Ramón Cuba: jefe de Puente.
Por otra parte, con un nivel de detalle que sorprende, en la denuncia se mencionan nombres y apodos de los “paseros”, es decir, los empleados aduaneros que facilitan todo tráfico ilegal de mercaderías. Entre los paseros, René Juarez es “Indio”, Ariel Mendieta es “Trapito”, Alfonso Orlando es apodado “Kiwi”. Mientras que Mauro Almirón es llamado por su nombre de pila.
La denuncia también detalla responsabilidades “hacia arriba”, terminando en el director de la Aduana, Juan José Gómez Centurión.
(Fuente minutodecierre.com)