El silencio sería negar todo lo dicho y actuado a favor de la Memoria, la Verdad y la Justicia, proceso ejemplar en Latinoamérica y el mundo.
El silencio sería desconocer lo más perverso, inhumano e ilegal del Terrorismo de Estado.

Con el silencio sería como esconder la inhumana crueldad ejecutada desde el Terrorismo de Estado, que creó un Estado paralelo al formal de la dictadura que imponía el terror raptando personas, torturando, violando mujeres, apropiándose de niños a cuyos padres desaparecían. Se apropiaban de bienes, vidas y destinos.

El silencio sería no creer en la justicia, en el Estado de Derecho que con garantías de debido proceso y legítima defensa a través de tribunales ordinarios se imputó delitos de Lesa Humanidad imprescriptibles en el mundo, se juzgó y sentenció a parte de los genocidas.

El silencio sería callar y tapar con nublado olvido la verdad que surge de la justicia.

Los pueblos que olvidan su pasado, que reniegan de la verdad no construyen un sólido porvenir y abren las puertas para nuevas dictaduras.
No es venganza es JUSTICIA.

Dr. Edmundo Ramón Soria Vieta, Ministro de Derechos Humanos de Misiones