Luego de 12 horas de tensión y nerviosismo, el intendente electo de Concepción, en Tucumán, Roberto Sánchez, pudo dejar su despacho tras una reunión con funcionarios del gobierno nacional y la Justicia.

El ex piloto de Rally presentó una denuncia por «privación ilegítima de la libertad». Por toda la situación que estaba atravesando, tuvo que ser atendido por un pico de presión. El fiscal de la causa, Jorge Echaide, ya ordenó más de diez detenciones.

«También le pedimos a la Justicia que individualice a los responsables y cabecillas de la protesta. Son gente que responde a otro tipo de intereses», comentó el secretario de Gobierno local, Julio César Herrera.

Por su parte, el gobernador Juan Manzur se reunió con el ministro Fiscal, Edmundo Jiménez, quien ordenó que se detenga a 11 manifestantes. «He dispuesto que las fuerzas de seguridad garanticen la paz de todos los concepcionenses. Vamos a llegar a una solución dentro del marco del consenso, el diálogo y el respeto por las instituciones democráticas», tuiteó.

Los incidentes comenzaron a originarse cuando el intendente Morelli que se retiro dejó como candidato a su hijo Franco Morelli y le ganaron con el 51% de los votos.

Sánchez, hace un mes, había advertido que su antecesor, Osvaldo Morelli, había incorporado a la planta permanente del municipio a 430 personas.

Ante este escenario, al intendente electo le tiraron bombas de estruendo en su casa el día de asunción. El vencimiento del plazo provocó una violenta manifestación alrededor de la sede comunal, donde el intendente y otros colaboradores decidieron atrincherarse poco antes de la medianoche.

El intendente tuvo una reunión en su despacho, en la cual participaron el secretario de Seguridad, Paul Hofer, el jefe policial Dante Bustamante y los uniformados a cargo del operativo. En consecuencia, lograron liberar el ingreso.