El Tribunal Penal Uno de Oberá decidió absolver del delito de abuso sexual por el «beneficio de la duda» al locutor Alejandro Santa Andrea (60), quien llegó al juicio oral como acusado de violar a una nena de ocho años.

La resolución se conoció en la víspera, minutos después de las 15.30, en el cierre de la segunda y última jornada del debate. El Tribunal fue presidido por la jueza Lilia Avendaño, secundada por sus pares José Pablo Rivero y Jorge Erasmo Villalba.

Tras los alegatos de las partes, los magistrados deliberaron durante más de una hora y media antes de regresar al recinto para anunciar el veredicto que benefició al imputado y avaló el pedido de absolución de la defensa. El día 23 del corriente, a las 12, se darán a conocer los argumentos de la sentencia.

La jueza Avendaño fue la encargada de leer el veredicto y, finalizado el trámite, automáticamente Santa Andrea retrocedió un paso para abrazar a su hijo Guillermo, quien lo acompañó durante el juicio.

Antes, la fiscal Estela Salguero había solicitado una pena de trece años de prisión por los delitos de «abuso sexual con acceso carnal en concurso real y abuso sexual simple en concurso real». En tanto, tal lo previsto, el acusado declaró ante el Tribunal y negó su responsabilidad en el hecho por el que se lo acusó.

Visiblemente emocionado por la resolución judicial, el reconocido locutor se excusó de charlar con los medios presentes, por lo que su hijo y sus abogados brindaron sus sensaciones al respecto. Apuntaron a la Justicia de Instrucción y hasta deslizaron que se habrían falseado pruebas.

«Nunca hubo elementos para que él pase lo que pasó. Sabíamos que esto no había sucedido y tenemos dudas de por qué llegamos a esta situación, pero no tenemos elementos para decirles por qué pasó esto. Siempre fuimos respetuosos del accionar de la Justicia. Mi padre se mantuvo en su casa, en la ciudad y a la vista de todos. No se escapó ni mintió», manifestó Guillermo Santa Andrea.

Reconoció que el proceso fue muy largo y su familia «quedó desmantelada», al tiempo que reconoció que la vida de su padre «no volverá a ser la misma».

«Más allá de lo físico, tuvo daños serios en lo emocional y psicológico. Pasó por muchos bajones. Para colmo, hace unos días lo suspendieron de su trabajo en la Municipalidad sin goce de haberes porque dijeron que dañaba la imagen de la institución», agregó.

Por su parte, al igual que expresó en los alegatos, el defensor Javier Millán Barredo cuestionó la instrucción del caso y remarcó que existieron contradicciones.

«Se tiene que tener presente que hicieron una primera Cámara Gesell para cocinarlo. Hubo gente que cambió su testimonio, pero se confirmó lo que nosotros sosteníamos sobre la inocencia de Santa Andrea. Las pruebas nunca existieron y quedó claro», opinó el letrado.