El niño nació con retraso neuromadurativo, hipotonia generalizada (carece de fuerzas y tono muscular) y padece desnutrición crónica. Lo atienden en el Hospital Juan Garrahan de la ciudad de Buenos Aires, donde fue derivado desde Pediatría de Posadas. Hace dos meses y medio, Liliana quedó en situación de calle con sus cinco hijos, y solidariamente sus vecinos Rubén y Liliana López -que también tienen cinco hijos- le brindaron alojamiento en su casa.

«Soy una mujer sola, mis hijos y yo sobrevivimos con un subsidio (Asignación Universal por Hijo) que cobro y con eso nos manejamos. Lo que estoy pidiendo es que me ayuden a conseguir una casa para que ellos tengan un techo. Al principio vivía con mi hermano, cerca de la casa de Rubén y su familia; pero después de una discusión que tuve con él por sus problemas con el alcohol; me golpeó, y me echó. Entonces me fui sin hacer líos para preservar a mis hijos «, relató.

Tratamiento en el Hospital Garrahan

Liliana se mostró agradecida con la familia López que la albergó con sus hijos, compartiendo entre todos lo poco que tienen. «A muchos les conté de mi situación; la concejal de Posadas, Claudina Deglise anduvo por acá y me dijo que iba a tratar de solucionar mi problema de casa, pero no apareció más. Sí me consiguió pasajes para ir a Buenos Aires porque tenía un turno con mi hijo en el Garrahan. Tomás tiene problema de hipotonia, está desnutrido y le hicieron estudios para ver cómo ayudarlo a mejorar su calidad de vida, y en el hospital de Pediatría le hacen un seguimiento. Él se alimenta con sondas y solo puede tomar una leche especial que le recomendó el médico, yo le compro cada vez que puedo, y cuando viajo para que lo atiendan en el Garrahan, me dan algunos paquetes de leche; pero cuando me falta, le doy la leche común, no queda otra», indica con resignación. El niño tiene el próximo turno el 26 de julio en el hospital porteño».

Liliana insiste que el sueño de la casa propia es para que sus hijos tengan un techo. «Siempre pido por ellos que son los que más necesitan. Sobre todo para Tomás y sus hermanitos de 4, 6, 9 y 12 años. Con lo que recibo de la asignación es difícil sostener lo que necesitan porque además tienen que estudiar», dijo.

La casa de los vecinos solidarios suma 15 personas

El matrimonio que ayudó a la joven madre con sus cinco hijos, Rubén López y su esposa, Liliana (ambas mujeres tienen el mismo nombre) y siete hijos, de los cuales cinco están con ellos. Conocen a la mujer porque eran vecinos. Y cuando quedó en la calle con sus chicos, esta pareja decidió ofrecerles un lugar en su precaria vivienda, atendiendo especialmente la situación de salud de Tomás.

Actualmente son quince personas viviendo en la casa que es chica, «pero el corazón es grande», destaca Rubén, y explica que «algún organismo estatal debe hacerse cargo de conseguirle una casa a Liliana y a sus hijos de manera urgente. «A lado de mi casa hay un terreno baldío que está desocupado hace muchos años, creo que ahí se podría ubicar un corte casa para ellos. Nosotros la ayudamos en lo que se pueda; pero no alcanza, nos arreglamos con lo que tenemos, pero necesitamos ayuda porque a veces solo alcanza para darle de comer a los más chicos y para los grandes no alcanza. Y bueno, los priorizamos a ellos y no comemos, la situación económica está fea, la estamos pasando mal, pero gracias a Dios todavía alcanza para los chicos. El problema es que Tomás necesita tomar una leche especial que cuesta más de 200 pesos y prácticamente requiere una caja por semana».

«A veces no alcanza y priorizamos que coman los chicos»

Rubén y Liliana son dos personas muy solidarias. Vieron a la joven madre con el chico enfermo en brazos y el resto alrededor de ella, sentado en la vereda y ni lo pensaron: le brindaron ayuda. «Vino ella con los cinco hijos, teníamos algunos colchones, así que duermen en el piso del comedor. De esto hace dos meses y medio más o menos, la primera vez que tuvo el turno en Buenos Aires con Tomás, mi señora la acompañó porque ella no conocía nada y no sabia como llegar al Garrahan. A partir de ahí le enseñó como tenía que hacer para ir y la segunda vez ya viajó sola y se arregló bien, y nosotros le cuidamos los chicos que quedaron acá, y así la estamos remando».

El hombre insistió con el pedido de ayuda para Liliana y sus hijos. «Mi casa mide ocho por diez y somos 15 viviendo acá. Nosotros le damos todo lo que podemos, compartimos lo poco que tenemos; pero ella necesita tener su casa, un lugar donde vivir y una atención especial para Tomás. Tendría que venir algún funcionario de Desarrollo Social para que vea como duermen Liliana y sus hijos en un colchoncito en el piso. Acá tienen un techo para que no estén en la calle; pero es injusto que vivan así, sobre todo por Tomás que está muy enfermo», enfatizó Rubén López.